El detective privado y los delitos de Propiedad Industrial

Julio 2017


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Introducción

El detective privado en España es un profesional de la seguridad privada, que ha de ceñirse a lo que la Ley de Seguridad Privada 5/2014 le permita hacer. Esta norma es la que exige como requisito indispensable que los detectives privados cursen tres años universitarios (180 créditos) con materias que no solamente incluyen las propias de la actividad a desarrollar posteriormente (como, por ejemplo, el derecho civil), sino también otras relacionadas con la seguridad pública, el derecho penal o diversas ciencias forenses (psicología, medicina, psiquiatría, entre otras). Finalmente, el detective ha de solicitar su habilitación al Ministerio del Interior para poder ejercer como tal, quedando en dependencia directa de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana, a través del Cuerpo Nacional de Policía y sus unidades de Seguridad Privada.




Dentro de este entorno nace y ejerce su actividad de investigación privada Logia Detectives. Con todos sus detectives debidamente habilitados, Logia Detectives emprende con entusiasmo la actividad que, por ley, le está permitido llevar a cabo. Logia Detectives cuenta con las licencias nº 2889 y 2961 del Ministerio del Interior y con colaboradores por todo el territorio nacional.


¿Cuál puede ser el día a día de un detective privado?


El día a día de un detective privado no se parece a la rutina de cualquier persona que ciñe su jornada laboral a un espacio limitado y a un horario igualmente limitado. Hay días largos, días cortos, días cerca de casa, días a cientos o miles de kilómetros del hogar, días tranquilos, días moviditos, días buenos y días malos.

La propia naturaleza de la actividad hace que sea una profesión sin rutinas. Cada caso es distinto, aun cuando dos casos traten el mismo problema, el detective se va a mover por lugares distintos, los horarios serán diferentes y las personas a las que haya que observar serán otras. El detective es una especie de camaleón, que ha de adaptarse continuamente a entornos y ambientes nuevos, a horarios diferentes y a veces inusuales, todo ello por no mencionar la capacidad de camuflaje que el detective ha de poner en marcha e intentar mejorar día a día.
 

¿Usan los detectives gadgets y alta tecnología?

Efectivamente, nuestra profesión requiere que hagamos uso de la tecnología a diario. Dependiendo del caso que llevemos a cabo, la tecnología puede variar. Hay elementos y dispositivos que son comunes a casi todos los temas. Es el caso del ordenador o portátil, donde trabajamos para redactar el informe final que entregamos a nuestro cliente y donde, usando programas específicos para ellos, tratamos las imágenes que hayamos conseguido durante la investigación, para entregarlas junto con el informe. Además de eso, todo detective ha de poseer una buena cámara de video. Las cámaras fotográficas tipo réflex ya no se usan, la cámara de video ofrece numerosas ventajas que las de fotos no tienen y siempre se pueden capturar las fotografías del propio video. Todos tenemos también un teléfono móvil tipo Smartphone.

Si te das cuenta, cualquier persona puede tener estos aparatos, no son nada extraordinario, no se trata de dispositivos que no estén al alcance de cualquier persona.

Luego tenemos otro tipo de aparatitos, de los típicos que te venden en tiendas conocidas por el público como “espías”. Estos aparatos no son de uso exclusivo de los detectives, de hecho, cualquiera puede comprar una cámara oculta en un bolígrafo, o un colgante con cámara incorporada. Los detectives podemos hacer uso de este tipo de dispositivos, residiendo la diferencia no en el hecho de poseerlos, sino de la legalidad del uso que se le dé a los mismos. Un detective privado, con la legitimidad que se presupone en el encargo, puede grabar conversaciones e instalar cámaras ocultas, mientras que un particular estaría cometiendo un delito contra la intimidad.

En casos más sofisticados, por ejemplo, para averiguar si hay cámaras ocultas o micrófonos en una sala, se requieren aparatos de altísima tecnología, que no se encuentran al alcance de cualquier persona debido a su elevado coste.


¿En lo relativo a Propiedad Industrial, deberéis recuperar pruebas, es fácil hacerse pasar por un comprador?

Como bien dices, en las investigaciones relacionadas con la propiedad industrial, es habitual, entre otras técnicas, que el detective tenga que camuflarse y adoptar el rol de cliente. Es lo que se conoce como “cliente misterioso” o “mistery shopper”.

Nuestra opinión es que, como todo, habrá personas que se sientan más o menos cómodas haciendo este tipo de control. Cuando se hace un mistery shopping, entrar en un establecimiento y comprar algo es bastante fácil, nadie va a extrañarse de que lo hagas y nadie va a sospechar de que tus intenciones no sean exclusivamente realizar la compra. Lo complicado es que normalmente, cuando se hace una entrada a un establecimiento, normalmente tienes que averiguar más cosas, no solamente realizar la compra. Ahí entra en juego el ingenio del detective para parecer de lo más convincente si tiene que comprobar u obtener más información sobre algo en concreto. En estos casos, algunos tienen más éxito que otros.


Cuando nos enfrentamos a temas de piratería y falsificación, vemos venta ilícita en calles y mercadillos, pero ¿vuestra labor podría ser ir más al foco de origen, al centro de fabricación y distribución?

En efecto, es fácilmente detectable la venta en la calle tipo top manta o mercadillos de ciertos artículos como ropa, complementos, perfumes, música y películas, etc. De hecho, la policía de vez en cuando realiza batidas para quitarlos de los lugares donde se produce la venta. Pero todos también sabemos que estas personas son solamente la punta de un iceberg y que lo que no se ve, los puntos de fabricación y distribución, son lo realmente importante.

No solamente contratados por las marcas que sufren este tipo de delito que es la falsificación, sino a veces, colaborando con las propias fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, los detectives podemos realizar investigaciones en polígonos industriales o en otros lugares donde existe este tipo de movimientos de entrada y salida de material relacionado con las falsificaciones, o la propia fabricación de objetos falsos.




¿Existen mafias extranjeras o es un mito?

La respuesta es afirmativa. De la misma manera que son famosas a nivel mundial las organizaciones de ciertos países para el tema de las estafas, por ejemplo, las organizaciones nigerianas, en el campo de las falsificaciones, los países asiáticos se llevan la palma. Esto no quiere decir que sean exclusivamente ellos los que se dedican a fabricar objetos falsos, a falsificar marcas famosas, pero el país que a todos se nos viene a la mente es China, y ello no quiere decir que China sea el único país que se dedica a ello, ni tampoco que la única actividad en China sea la de falsificar marcas. Hablando de manera genérica, son los países del sudeste asiático los famosos por albergar a verdaderas mafias que se enriquecen de manera ilícita con la fabricación de artículos falsos.

Estas mafias cuentan con enormes almacenes y talleres donde tienen todo tipo de elementos para fabricar cualquier artículo, del tipo que sea, que haya salido al mercado y que sea de una marca mundialmente conocida. A veces, saben los diseños incluso antes de que se produzcan las presentaciones de los artículos en primicia. A partir de aquí, lo que les queda es recibir los pedidos de los distribuidores en los diferentes países. Son verdaderas tramas de comercio ilegal al atentar contra la propiedad industrial a niveles no artesanales, sino industriales.


El detective, a diferencia del notario, no tiene obligación de identificarse y su misión es investigar y recopilar pruebas. ¿Es habitual que vayáis a juicio a ratificar?


Exacto. Los detectives no solo no tenemos la obligación de identificarnos, sino que debemos intentar no ser detectados. La labor del detective es observar y documentar. A veces, la observación es no participante, es decir, el detective ve y graba, sin intervenir en la escena. Otras veces, se requiere que el detective realice una observación participante, donde además de lo anterior, ha de adoptar un papel dentro de la escena, como en el caso del mistery shopper que tratamos antes.

Los detectives, además, realizamos una importante labor de apoyo en los litigios, de manera que, una vez que todo termina y se ha llegado a través de denuncias a la celebración de un juicio, estamos obligados a comparecer en los tribunales para ratificar nuestro informe y defenderlo, pues la parte contraria siempre va a intentar desacreditarnos para que las pruebas que aportamos no sean tenidas en cuenta.



Cuéntanos una anécdota de falsificación de marcas llamativo (todo en clave secreta por supuesto).

En una ocasión, nos contrata una marca, concretamente de perfumes, para hacer una serie de visitas a sus tiendas, tanto propias como franquiciadas, a modo de control de calidad.

Lo anecdótico, en este caso, es precisamente cómo nace esta marca.

En los inicios, los fabricantes realizaban falsificaciones de perfumes de marcas archiconocidas. Se comienzan a vender en mercadillos, lo típico. Y luego pasan a supermercados, donde tienen un precio muy asequible, en comparación con los verdaderos. Los nombres de estos perfumes son en realidad números y los frascos no se parecen en nada a los originales. En los frascos probadores de los supermercados, sí que aparecía una pegatina con una clave, una palabra que inmediatamente hacía al comprador establecer una conexión con la marca original del perfume que se tratara y así éste sabía que ese perfume en realidad era una falsificación de otro perfume original famoso.

Pues bien, estos fabricantes contaban con un empleado tan, tan bueno fabricando los perfumes en el laboratorio que conseguía que ambas fragancias fueran indistinguibles, idénticas, o a veces, mejores. De esta manera, un día pensaron en crear ellos su propia marca y abrir tiendas por toda España.

El problema radica en que no tienen nombres que definan a los diferentes perfumes, siguen con los números. Y los clientes entran en sus tiendas pidiendo perfumes famosos, no el perfume número tal. Esto provoca que tengan que aleccionar a sus empleados y franquiciados en los métodos de venta, pues pueden recibir denuncias de las marcas famosas por vender otros perfumes con el nombre de los suyos. De ahí que a veces, nos contraten para comprobar que efectivamente, los métodos de venta que les enseñan a los vendedores nada más incorporarse a los equipos de venta se están llevando a cabo satisfactoriamente.

 



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